Se ha hablado mucho de gatos y otras especies para poner de manifiesto lo contraintiutivo de la mecánica cuántica. Muchas veces se habla de que el gato está vivo y muerto, de que no sabemos que pasa hasta que no hacemos una observación, etc. Sin embargo, siempre se nos queda la impresión de que el “problema” no queda bien explicado y que siempre queda cogido con alfileres. En esta entrada queremos explicar a qué se refiere el susodicho tema del “problema de la medida” en mecánica cuántica.
Desde hace mucho tiempo ha sido bien conocido el dicho popular de que un gato tiene 7 vidas, el sentido de este refrán reside en la capacidad que poseen los gatos para salir ilesos de caídas aparentemente mortales. Teniendo en cuenta las historias de gatos que sobreviven a caídas desde rascacielos, podemos decir que hacen honor a lo que se dice sobre ellos, en este artículo vamos a explicar cómo un gato puede sobrevivir a caídas desde grandes alturas.
La Journal of the American Veterinary Medicine Association publicó en 1987 un artículo titulado “El síndrome del edificio alto en los gatos”, en el que se estudiaba el índice de mortalidad de felinos que habían sufrido caídas de hasta 32 plantas.
Dicho estudio reflejaba que el índice de supervivencia de los felinos era del 90%, además de que el índice mortalidad ascendía hasta la planta 7, a partir de ahí, el número de víctimas debidas a la caída descendía misteriosamente.
Así que ¿por qué sobreviven más gatos a partir de la séptima planta?, la razón de este hecho puede residir en que a partir de la séptima planta los gatos caen a velocidad terminal, lo que hace que la fuerza neta que actúa sobre el gato sea cero, y que este tenga mayor facilidad para caer con la postura correcta.
Las fuerzas que actúan en la caída de un gato tienen la misma dirección pero sentidos opuestos, dichas fuerzas son la gravitatoria y la de rozamiento con el aire.
Analicemos lo que sucede con estas fuerzas en la caída de un gato:
En el instante inicial la fuerza de rozamiento con el aire es igual a cero y la gravitatoria es igual al peso, siendo prácticamente constante durante todo el trayecto.
Por la segunda ley de Newton sabemos que la fuerza neta que actúa sobre un cuerpo genera una aceleración, y por tanto dicha aceleración aumentará la velocidad del gato.
La fuerza de rozamiento con el aire es proporcional a la velocidad del gato, así que al tener sentido opuesto a la gravitatoria, hace que la fuerza neta y la aceleración disminuyan, por lo que el gato ganará velocidad aunque más lentamente.
La fuerza de rozamiento ha compensado totalmente a la fuerza gravitatoria, lo que implica que la fuerza neta que actúa en el gato es cero, y con ello la aceleración también lo es, lo que hace que el cuerpo deje de ganar velocidad y mantenga la llamada velocidad terminal.
Quiero aclarar que hay otros factores como la superficie expuesta en la caída que alteran el valor de la fuerza de rozamiento con el aire, pero como solía decir mi profesora de física, “a grosso modo se puede entender el fenómeno”.
Una vez entendido que ocurre con las fuerzas que actúan en la caída libre de un gato y cualquier otro cuerpo, vamos a analizar que otros factores hacen de un gato un animal con casi “superpoderes”.
Es un hecho que los animales pequeños ofrecen más resistencia al aire que los animales grandes, para explicar esto, imaginemos un animal con forma de cubo, si ese mismo animal crece, aumenta la base y la altura altura del animal, la altura no varía la fuerza de rozamiento ya que las caras laterales no están expuestas durante la caída, sin embargo, si aumenta el peso del animal por esa variación de altura, por lo que el peso de un animal “crece más rápido” que la superficie de contacto en su caída cuando este tiene mayores dimensiones, lo que implica que la velocidad terminal sea mayor.
Por tanto no es de extrañar que el gato alcance una velocidad terminal de unos 100 km por hora (aproximadamente la mitad que los humanos). Además de esto debemos añadir que los gatos pueden girarse y caer con sus cuatro patas flexionadas, lo que hace que puedan distribuir la fuerza del impacto por el tejido blando y sobrevivir en la mayoría de los casos.
¿Sabías que la mayoría de los gatos tricolor o calicó son hembras? Averigua aquí por qué.
En un breve, y muy entretenido video, se muestra a un gatito durmiendo se convirtió rápidamente en un fenómeno viral. Uno de los usuarios que lo subieron lo titularon "Gata abraza a su bebé teniendo pesadillas". Lo cual nos da una explicación antropomórfica... pero ¿realmente el gatito está teniendo una pesadilla?
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