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La próxima vez que usted vaya de compras, quizás termine comprando una camisa fabricada con base en un material inusual: leche podrida. Esa es, por lo menos, la intención de la diseñadora y microbióloga alemana Anke Domaske, que actualmente se dedica a comprar leche que ha sido descartada para el consumo humano para transformarla en una fibra similar a la seda (y que no huele a leche rancia).
Divúlgame