¿Qué sucedió: fue la agricultura una idea que fácilmente saltó de una a otra mente, desde sus zonas de origen hasta la práctica totalidad del planeta o fueron los propios agricultores los que conquistaron nuevos territorios desplazando a la población local? Un paper publicado en la revista Science resuelve nuestras dudas: Efectivamente, de fuera vinieron que de casa nos echaron... o, debiéramos decir, "de fuera vinimos y de casa los echamos."
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