Se está convirtiendo en un lugar común en el periodismo científico, e incluso entre los mismos científicos, hablar de paradigmas y, sobre todo, de su cambio cada vez que parece que se realiza un descubrimiento (presuntamente) importante. Pero, ¿existen los paradigmas? Y, ¿somos conscientes de lo que decimos cuando hablamos de paradigmas en ciencia?
La fundación Templeton, fundada y financiada para el estudio científico de grandes ideas filosóficas e incluso religiosas, lanzó a varios pensadores una de esas grandes preguntas: "¿Tiene el Universo un propósito?" La respuesta del físico Neil deGrasse Tyson no puede ser más ambigua: "No estoy seguro". A continuación dejo una versión en vídeo de su respuesta, editada por los amigos de MinutePhysics. Aunque el inglés se entiende bastante bien, os dejo la traducción abajo.
aber qué está vivo y qué no nos parece algo de sentido común. ¿Quién dudaría ante lo que se muestra a nuestros ojos? Todos afirmaríamos que un pato es un ser vivo y una silla no, que una ameba está viva y una roca de basalto no, y así. Es fácil enumerar una larga serie de cosas vivas y no vivas.
Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.
Tenga el lector la amabilidad (y si no la tiene no importa, que ya lo explicaré a continuación) de echar un vistazo a los primeros 10 ó 15 segundos de este trailer de Glory, parece una película con sus batallas, su épica… tiene buena pinta. Veamos ahora el trailer de Waterworld (con los primeros segundos es suficiente). Vaya, promete acción trepidante. Y ahora, lo mismo con El libro de Eli… qué barbaridad, ahí muere hasta el guionista. Pero, un momento, ¿No hemos notado algo común en todas ellas?
Me considero una persona agnóstica, en lo que a creencias se refiere, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que yo creía o me veía obligado a creer en el dios cristiano católico. De ahí, pasé a crearme mi propio dios, un dios hecho a mi medida que me sirviera de colchón a la hora de plantar cara a temas incómodos a los que no suele gustar enfrentarse.
La delimitación en cuestión es culturalmente importante porque los artículos adulterados corrompen la cultura, ponen en peligro la búsqueda de la verdad y hacen perder tiempo a todos, especialmente a los jóvenes, que sacian su curiosidad con facilidad, ya que cualquier pseudociencia se aprende en días o semanas, en tanto que el aprendizaje científico insume muchos años. Y es políticamente importante porque todo político y todo funcionario público necesita conocimientos para concebir programas y organizar el partido...
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